No dejemos pasar el tiempo
Cuando hablamos de adictos, en nuestra mente nos imaginamos a una persona muy
descuidada en su aspecto personal. Sucio, barbudo, quizás tirado en una acera de una calle en
estado de embriaguez.
Sin embargo, existen personas adictas que visten muy bien, se desenvuelven en la sociedad,
quizás ocupen cargos públicos, empresariales o son líderes religiosos.
La adicción o hábito destructivo es: aferrarse a un comportamiento, sustancia, actividad o persona
que nos cause daño. Cada día aumentan los adictos al sexo, juegos de azar, los gastadores
impulsivos, los adictos al poder, las mujeres adictas a relaciones con hombres que las destruyen,
el abuso sexual dentro de la familia y las adicciones a actividades que finalmente nos causarán
daños y pérdidas; pues creemos que con estas conductas llenaremos los vacíos de nuestra alma.
Al principio, las adicciones producen algún tipo de placer, una
gratificación, un estado de falso bienestar, pero luego aquello a lo cual le has hecho esclavo
comienza a destruir tu vida. El trabajo, su salud física, emocional y espiritual se deteriorarán cada
vez más. Además, no podrá sentirse bien consigo mismo. Las adicciones pueden llevarnos a hacer
cosas que luego nos preguntamos “¿Cómo pude haber hecho esto?” Los drogadictos piensan que
pueden llevar una vida normal y seguir consumiendo la cocaína. En mi propia vida he
experimentado muchas consecuencias negativas que son producto de las adicciones.
Click here to try again.